Duele, donde todo esto duele. Dolor visceral carente de tacto. Dolor repetido. Malestar real. Y un sinfín que ya no busca cola ni cabeza. Que ya no busca enlaces ni lazos. Está. Por estar, simplemente está. Girando entre memorias y anhelos. Volcando su molestia en un cuerpo intoxicado de pasado, que quiere respirar sin herir, sin partir, sin dejar atrás. Que quiere simplemente Amar por amar…
Las palabras empiezan a fluir y yo lucho para que mis garabatos le sigan el ritmo veloz a mi imaginación... (Soraya)
sábado, 15 de agosto de 2009
Madre
Es sentir ese miedo de quien entonces, sin pensar, la insolencia salga de esta boca que te mira con tristeza, que pide que basta, que no, que ya está. Mirando la tuya que sigue vomitando crítica, desaprobación, enfado; sin sentido, justicia, prudencia, lealtad. Y los ojos. Ven directo desde el filo que da el poder, sangre, vida, crianza, guía. Todo sobre todo, sobre mi, sobre ti, nosotros. Y esto de ser una hija amando a una madre que a su vez cuestiona. Y esto de ser una madre amando a una hija que no logra entender. Como sólo se puede amar a una hija. Como sólo se puede amar a una madre. Sin esa barrera del ser por ser, mostrar por mostrar, querer por querer. Respeto. Insolente pretexto para ambas en este mar revuelto de tanta vida y tanto ser; sernos; vernos sin ver.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario