Las palabras empiezan a fluir y yo lucho para que mis garabatos le sigan el ritmo veloz a mi imaginación... (Soraya)

domingo, 16 de agosto de 2009

Cómo sería?

Se despliega ante mí un rutinario panorama: mi yo, ausente en la noche, frente a mi cama infinita y superpoblada de soledades oscuras. Y es allí, entre silencios que me envuelven, donde no hago otra cosa más que pensarte, que extrañarte, que invocarte, que desearte con todos mis sentidos, hasta que la piel se me eriza y la paz sólo es posible con tu roce.
Ya sé. No soy tan necia. Bueno, tal vez sí, si soy. Hay muchos “no se debe” aplastando los “sí, se quiere”. Pero… ¿qué pasaría si me volviera una transgresora? Ya siento las arcadas en mi boca invitándome a vomitar la cobardía ¿Y si me animara a atravesar con mi deseo tus sábanas de miedos? Y si me aventurara a dejarme caer en el vacío, teniendo como posibilidades el que me sostengan tus labios o el golpearme como nunca antes me he golpeado, y eso que he caído tanto que, para mirar el suelo, me basta con levantar la vista al cielo; ¿qué pasaría?
¿Y si me apropiara de tu espalda y decidiera colonizarte, y aniquilar esa raza de soledades que ha infectado mi cama cavernosa? ¿Y si te animaras a mirarme y ver mas allá de las distancias, de los no, y de los miedos compartidos? ¿Y si una vez mas, ni tu ni yo, quisiéramos quedarnos con el “qué hubiera pasado si…”?
Qué pasaría si te llevara el desayuno a la cama en la mañana? ¿Qué harías si al cocinar mi abrazo te sorprendiera por la espalda? ¿Que pasaría con tu cocina vacía, tus lágrimas estériles y mis manos fuertes pero vacías? ¿Qué sería de ti si al llegar al departamento ya nunca más te encontraras con la nada? Si en la mesa de luz encontraras que te traje los alfajores que te gustan, acompañados de una copa de vino blanco; si bailáramos abrazados y embriagados hasta caer rendidos en algún colchón, por nosotras, maltratado. ¿Qué pasaría si te llenara de luz los días grises?.
Y si el fuego se encendería de nuevo, ¿qué pasaría si me permitieras ser parte de tu cuerpo y latir al ritmo de tus respiros? Si pudiera acariciar tu pelo y naufragar justo arriba de tu ombligo. Si con mis manos sujetase las tuyas mientras te cubro de pétalos el cuerpo, con mis labios. Si con tu lengua vas saboreando la ternura de la piel que se derrite ante tu fuego ¿Qué pasaría si me cerraras los ojos con tus besos para que deje de mirar el lago y, trepado en tus pies, me anime a cruzar el charco?.
¿Qué sería de todos los “no debo” si dejáramos multiplicarse los “sí, quiero”? ¿Qué pasaría si nos animáramos a dar respuestas a estas preguntas viudas? Si nos desnudáramos de miedos y nos expusiéramos al deseo ¿Qué sería de nosotras sin preguntarnos un maldito “Cómo sería un te quiero”?....

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