Las palabras empiezan a fluir y yo lucho para que mis garabatos le sigan el ritmo veloz a mi imaginación... (Soraya)

viernes, 14 de marzo de 2008

Plegaria a Dios, Liberame


Libérame, ese es mi deseo. ¿No ves que estoy perdida?, ¿no ves que no hay salida?, ¿no ves que estoy vacía?

Dame lo que necesito, estoy cansada de esperar. Sino habito en tu memoria, si ya no piensas en mí, ¿para qué me quieres aquí?, ¿por qué me dejas así? ¿Por qué quedarme acá? ¿Por qué más esperar? Si ya nada me retiene, si ya nada me sostiene.

Ábreme las alas, si es que las tengo; no me hundas en la profundidad de mis recuerdos.

Déjame ir, libérame…

Te conjuro más que a mis recuerdos, pero tu sordera es más grande que mis cegueras. Ven y llévame, por que he quedado reducida a ser un desperdicio de humanidad, a ser una vida que no late, una autómata que, como una hoja marchita de otoño, se deja llevar sin fuerzas por el capricho del viento y de los tiempos, hacia los recovecos de la nada, hacia la frialdad y la dureza de, una y mil veces más, estrellarme contra el cemento.

Tienes el poder en tus manos, alíviame la existencia libérame de este cuerpo, arráncame las uñas que, contra mi voluntad, arañan un futuro irreal. Déjame de ilusionar, si ya sé que todo seguirá igual, y yo ya me cansé de soportar… y de esperar.

Me duele el mundo. Me duele el aire que nutre mis células vacías. Hasta me duele la música que tortura mis oídos, me duelen las palabras que se escapan, me duele la ignorancia, me duele la nostalgia.

Me arrojaste aquí sin preguntarme. Desnuda, desamparada y vulnerable, estoy condenada a esperarte. He sido arrojada como si fuera un aborto de tu corazón, pero el feto nació, creció, se desarrolló y hoy espera que se remedie aquel error.

Se que estás ahí, sé que sabes que estoy, y sin embargo no te acercas, no preguntas, no me tocas, no me miras, no me besas, no me abrazas, no me consolas, no me cuidas. Déjame morir sino vas a quedarte. ¿Y es que no haces siempre lo mismo? Pero estoy agotada de estar abandonada a mi suerte, a mi maldita suerte.

Te sigo esperando, estúpidamente, sé que sólo fui un gran error y mi vida es una continua confusión. Es que el mar ya me ha tapado, es que las aguas están heladas y hasta el deseo se congela; es que el cielo se me despedaza en el alma y escupe estas palabras cargadas del infierno que se expanden por mis venas y que van quemando la esperanza.

Dame de beber de un veneno más amargo que estas lágrimas, para que le pongan fin al dolor de haber amado, para que cierres ese hueco que se abre cada día más y que me absorbe.

Empéñate en no dejarme ni una sola palabra, ni una sola mirada, ni una sola esperanza. Acábame, de una vez, redímete dándome lo que nunca deberías haberme quitado: el no ser, el deambular entre las estrellas, el ser la nada que no piensa, que no siente, que no extraña, que no anhela, que no desea, que no sufre, que no está.

Déjame escapar, libérame del peso de este cuerpo, libérame del dolor, de la nostalgia, de la melancolía, de la ilusión, del creer en el amor, libérame de todo lo que me ata, libérame del pasado que me ataca.

Algunos le llaman eutanasia, yo le llamo mi esperanza. Es que no hacen falta enfermedades terminales, sólo saber que hay almas muertas como la mía, y cuerpos que, desde entonces, deambulan sin sentido.

Mi cuerpo tiene la savia, funciona como una perversa maquinaria. Mi cuerpo viviente contrasta con mi alma llovida una y mil veces. Es que tantas veces me he desangré en lágrimas, que ya ni una gota de ella me queda. Llévate lo que es tuyo, mátame mil veces más, pero esta vez no dejes ni el cuerpo por que también tiene recuerdos, por que siente tanto como el alma, por que se me inunda de nostalgia.

Alíviame la existencia, llévate mi presencia…

jueves, 6 de marzo de 2008

Mi Despertar


He aprendido que hay dos estados básicos de la existencia para las que hemos sido malditas con el “don” de la cordura: el estado de vigilia y el del sueño. También he aprendido que “la vida es sueño y los sueños, sueños son”, y he aprendido que hay algo que nos impide el soñar…

Sueño y me despierta el hambre que tengo de tu cuerpo y de tu sangre, de tus besos y tu alma, de tu esencia y tu presencia. Despierto y sé que no puedo pedirte lo que no puedes darme, pero el saber o no saber no es capaz de frenar el dolor ante el vacío que dejas cuando estoy sin ti...

Sueño y te tengo en cada fisura de mis labios, en cada grieta de mi piel, en el aroma que emana de mis poros incendiados con tus besos. Te tengo en la cárcel de la memoria que no deja de invocarte, te tengo en los párpados que te muestran ante mis ojos desnudos cada vez que se cierran deseando no abrirse más para contemplarte por siempre. Tengo presa tu imagen en mis ojos y tu imagen me tiene presa en tu recuerdo cada vez que estoy despierta...

Que mejor manera de concebir esto que tenemos cómo si fuera el alternar constante entre esos dos estados en los que transcurre la vida. Todo esto es como si fuera un sueño en donde nada tiene sentido, ni explicación, en dónde no hay que entender nada, en dónde no hay que pensar, sólo sentir y dejarse llevar por una cascada de deseos. Pero también todo esto es un despertar constante, un estrellarse contra la crudeza de lo posible…

Intento dormir todo el tiempo para traerte nuevamente aquí y deleitarme una vez más, con tu lengua dibujándome tus deseos en esta piel que da frutos nuevos con cada uno de tus besos…

Pero, todo se termina; y aunque mi cama sea la misma en la que volamos, y aunque la música que escuche sea la misma que fue leña alimentando el incendio, y aunque tu olor esté en mi piel y esté en mi ropa, y aunque te sienta respirar sobre mí, y aunque pueda volver a ver mil veces más como tus ojos avasallan a los míos; hay algo inevitable, y es que no estás y no puedo pedirte que estés…

En la primaria me enseñaron el ciclo de la vida: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Pero hay algo no aprendido; me revelo ante la muerte, me revelo ante el final, me revelo a pensar que todo tiene que terminar, por que esta pasión crece y se reproduce, y por que el amor me es inmortal. Pero llega un momento, un fatídico momento en el que todo termina, en el que me das el último beso y en el que me dejas ir y en el que te tengo que ver partir una vez más, sin saber cuándo volveremos a soñar…

Tengo que hacer de cuenta que todo esto es sólo un sueño, que tu boca abriéndose ante la tenacidad de la mía no existió; que tus manos, no me exploraron y no me marcaron; que tu saliva no me ha bañado y alimentado, que tus olores no me embriagaron; que tus gemidos no me extasiaron. Por que la vida es esto, un transcurrir entre esos dos estados, sueño y vigilia, entre el deseo y la realidad. Tengo que hacer como si nada hubiera pasado, como si todo esto fuera un hermoso sueño interrumpido al que no puedo regresar. Tengo que aceptar que mi vida está signada por la maldición de un eterno despertar...

martes, 4 de marzo de 2008

Mi Secreto

Cuando te pienso guardo el secreto de mis manos en un corazón desolado, el deseo de tenerte en una mirada reflejada en tu cuerpo insipiente, escondida en la sonrisa in fraganti de un sentimiento inconsolable de volver a besarte, ese es mi lamento, ese es mi secreto, que por las noches descontrola mi cuerpo y mi aliento, me abraza en un sueño en el que ilusamente me escondo y me pierdo…

Hubieron tantas ilusiones y en todas ellas me entregue, tantos sueños y en todos ellos te bese, en un mundo perdido yo te encontré, tantas beses un te quiero broto de mi piel, el problema es lo que ves, no te das cuenta que guardo un secreto en lo más profundo de mi ser, estamos ciegas y perdidas en un mundo ignorante que no se deja ver, me pierdo y te pierdes en la ausencia más grande que ignora nuestro querer…

Tan sólo tu olor me roba un suspiro y yo me resigno, no te miro, el secreto es solo mío, cierro los ojos y es como en un sueño, es que aunque no te vea yo te siento yo te veo, si en un segundo el mundo se quedara ciego seria nuestro encuentro perfecto…


Ignoras lo que pasa, no te das cuenta que mi secreto sigue aguardando en tu puerta sin golpearla por miedo a que nadie la abra, tomo asiento esperando a que salgas, no entiendo que es lo que nos pasa y simplemente me quedo sin palabras…

lunes, 3 de marzo de 2008

Días Negros De Nostalgias


Hoy la nostalgia se anida en mis ojos que miran al pasado buscando encontrar una respuesta para una pregunta sin sentido. Busco explicaciones sabiendo que no las hay, busco encontrar un por qué sabiendo que ni si quiera hay un para qué. Pero tengo una certeza y es la de la incertidumbre constante, la de los pasos en el mismo lugar, la de este hundirme cada día más en la peor de las cárceles, tras los lúgubres muros levantados por mi soledad…

Intenté volar, intenté huir de acá, pero el peso del pasado es demasiado, pero la oscuridad de los cielos me aterroriza, pero esos ojos que esconden un sol derretirá mis alas y nuevamente volveré a ahogarme en este mar de nostalgia que socava los acantilados de mi esperanza…

Miro con los ojos llenos de nostalgia, extrañando el futuro que nunca tuve, extrañando soñar con la promesa de alcanzar la felicidad. Pero ya sé de qué se trata todo, ya no hay sueño, estoy demasiado despierta. La felicidad es una gran mentira, una falsa promesa, un cheque sin fondo con el que nos pagan para soportar la angustia…

Pero, otra vez sin previo aviso, las represas de la angustia no aguantaron la presión, y me estoy ahogando entre océanos de lágrimas. Quiero vomitar esta angustia no digerida, quisiera vaciarme de dolor. Estoy confundida en mis palabras, corro el velo y descubro que no hay nada, sólo estas lágrimas que me bañan, solo esta garganta despedazada.

Hay algo que se me escapa y no sé qué es. Hay algo que se me escapa y sí sé qué es. Hay algo que se me escapa y tengo miedo de saber qué es. Hay algo que se me escapa y no me gusta reconocer qué es. Hay algo que se me escapa en cada latido, y en cada suspiro. Siento que me pierdo una vez más en medio de este inmenso mar de nostalgia, siento que me pierdo sin saber si me volveré a encontrar…