Talvez no lo sepas, talvez nunca te lo he dicho, de pronto el tiempo, la cordura, los placeres, la vida misma, los distintos caminos, el que hacer constante, que se yo, una opinión, esa forma de ver el mundo, de pronto nos han ido separando con el pasar de cada segundo. No lo notas, y tampoco soy conciente de ello, pero hoy lo siento… simplemente estas lejos….
Es curioso, compartimos algo más que la sangre, de pronto un ideal, ese sueño utópico, la felicidad. No ese mero nacer juntos, ese compartir en un vientre, si no que el latir rítmico de un corazón, ese que nos une, que nos da la armonía de los sentimientos, ese que no ocultamos, si no que simplemente guardamos….
No tengas miedo, no soy eso que crees, y tampoco eres aquello que un día vi… tus ojos son sinceros, miéntele al mundo, mientras que yo desnudo tus sentidos. No hace falta que te escondas, estamos en la misma cueva, recuerdas?, cómo en aquel entonces, en el vientre de mamá… No temas, que cómo en ese preciso instante, yo aún sigo aquí… siempre estaré cuidando de ti…
Mírame, no hace falta que me cuentes, tus manos tiemblan, y tu corazón se desordena. No te confundas, la realidad es tu puerta, no temas, que lo que encuentres es sólo tu esencia…
Deja que fluya esa duda inquietante, ese mar profundo, esa tentación constante… deja que salga esa mirada perdida, ese corazón corrompido, es niño entumecido…
El mundo es más de lo que ven tus ojos, no permitas que tu mirada sea aquello que te detiene, que coarta tus dimensiones. Cierra los ojos, date cuenta que tienes más de un sentido, imagínate al mundo vestido y desnuda una emoción, entrégate en esa sensación, mira simplemente con el corazón…
Talvez no lo sepas, talvez nunca te lo he dicho…
Eres el único hombre que deseo en vida, el príncipe de mis sueños…
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