Por más que no la quiera siempre va a estar, y cuando aparece se queda un tiempo, la soledad…
Deseo huir y abandonarla, su presencia son cuchillas en mi habitación, hace todo lo posible para que la eche pero todas las noches brindo en su honor…
Salgo a la calle a compartir derrotas, cada minuto que pasa fogueo su amistad, en oportunidades la dejo de lado, pero siempre vuelvo a mirarme cara a cara con la soledad…
Cada café que tomamos juntas, me sirve para darme cuenta de los porque, y aunque no hay demasiados motivos uno la debe padecer…
Hasta no hace mucho, si me la cruzaba no la reconocía, ahora tampoco quiero saber como se viste, pero cuesta desecharla una vez que esta con nosotros, y más cuando todos los espejos se me rompen y mis pies se hacen los distraídos para pisarlos…
Debería sacarme el sombrero ante ella, porque siempre se sale con la suya…
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