Eres mi herida constante, el sabor del dolor que impregna mis labios vacíos de palabras.
Si supieras cómo duele no ser nunca buena para ti, por que nada de lo que te doy te alcanza, porque te pierdo entre mis manos. Si supieras cómo me duele, si supieras que aún vomito tus palabras…
Nada tiene sentido para mí y yo nunca tuve sentido para ti. Tus silencios se resbalan por mi cuerpo llenando mi boca de vacío. Me siento desnuda de deseos, y ¿qué es la vida sin deseos, más que un silencio eterno al que llamamos muerte?
Lo único que me colma, es esta angustia que me fragmenta. Me dejaste sola, enfrentándome con tu ausencia y con esa extraña sensación de que siempre te vas más allá de mí. Mírame, yo ya estoy más allá de todo y de todos, porque aunque veas mi cuerpo rondando en este mundo, yo ya estoy muerta…
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