Las palabras empiezan a fluir y yo lucho para que mis garabatos le sigan el ritmo veloz a mi imaginación... (Soraya)

domingo, 24 de febrero de 2008

Sin Rumbo y Sin Sentido


Caminaba sin rumbo por las calles de este pueblo con sabor a nada. El rumbo lo perdí cuando te perdí, y no sólo me quedé sin rumbo.

Me acuerdo el día en el que me dejaste sola, mirándote ir entre los sauces de esa plaza, que presagiaron mis lágrimas eternas, como si fueran gitanas. Ese día sentí lo que era morirse, y no me equivocaba…

Siempre creí que se podía morir por amor, y tu me contradecías. Tanto dolor sentí al perderte que mi garganta perdió sus sonidos, cada parte de mi cuerpo empezó a marchitarse cuando me trajiste siete inviernos…

Caminaba sin rumbo por las calles de este pueblo. Caminaba hasta que ya no pude avanzar más… quedé paralizada, aterrada al verte. Fue como ver un fantasma, el de uno más vivo que yo misma, que estoy muerta hace mucho tiempo. Siempre creí que te podría volver a encontrar, te buscaba confiada en que había magia en el universo y que ella nos iba a volver a acercar… que ilusa!!

Vi tu cara de horror cuando me acercaba. Vi como cada músculo de tu cara se tensaba al recordarme. Vi en tus pupilas que me veías como me ven los demás, como la extraña de este pueblo, que se cree irracional…

No me reconociste hasta que me miraste a los ojos y te reconociste en ellos al ver que te mostraban nuestro pasado. Viste en mis ojos la tristeza acumulada de tanto dolor, y mientras que tus ojos a mi me decían que querías volver a escapar…

Al finalizar tu palabras, que para mi no eran mas que una sentencia, me miraste con la compasión insultante que hay en tus ojos, con odio e indiferencia, con amor y con lástima, con vida y con muerte. Me miraste una vez más y supe que era la última vez que tus ojos se posarían en mí de esa manera. Te diste media vuelta para, otra vez, irte…

No hay comentarios: