Las palabras empiezan a fluir y yo lucho para que mis garabatos le sigan el ritmo veloz a mi imaginación... (Soraya)

lunes, 28 de septiembre de 2009

La espera de una ilusión...

La noche comenzaba con la incertidumbre de una despedida algo extraña, te estabas yendo realmente?, no lo sé, pero una parte de mi sintió como la otra parte se iba desprendiendo poco a poco, lentamente, casi imperceptiblemente. Como un cuchillo que entra suavemente en la carne para no destrozarla en pedacitos, y luego sale minuciosamente haciendo que el dolor sea prolongado hasta la muerte, dejando la herida tan abierta que se puede ver hacia el interior, cada célula incrustada de miedo, de incertidumbre, de desesperación. Cualquier movimiento en falso terminará por acabar todo, o casi nada de lo que queda de ella. Con ese sabor amargo, el cielo se cerró, se volvió tan negro que las estrellas se apagaron y la luna se escondió.

Quería verte, una necesidad inmensa rodeo mi cuerpo sin contención alguna. Sabía que tu destino llevaba otra ciudad y tu puerto otro nombre, y aún así, la ingenuidad me hizo creer que talvez, de alguna manera algo extraña, loca y sorpresiva, de esas que sólo tu entiendes, llegarías a mi… correrías a mis brazos y te entregarías por completo, y una vez más, serías sólo para mi. Pero no fue así, entonces caí en cuenta que era imposible, y que lo imposible fue posible dentro de esa imposibilidad, puesto que esa era mi realidad y no como suelen decir que hasta lo imposible es posible de realizar. Pero debo admitir que por alguna ínfima razón o presentimiento, creí fielmente que te vería ahí parada, con los ojitos de eterna enamorada...

Me levante temprano, tan temprano que pude ver como el amanecer se iba formando y se hacía presente en mi ventana, las nubes iban creando un rompecabezas en el cielo hasta cerrarse por completo. Entonces vino a mi aquella visión de la primera vez que fui por ti en aquel terminal, y me pregunte, estarás ahí?, la encontrare realmente otra vez?, y la incertidumbre volvió a mi como una ráfaga de viento en pleno invierno… Sin importar el resultado, me vestí, casi tan linda sólo para ti… Sin decir a dónde simplemente me fui…. Tenía la ilusión de verte una vez más, aunque sea por una hora, un segundo o una eternidad, sólo verte una vez más… La ingenuidad, talvez el dolor, segaron la obviedad de que no ibas a llegar, pero que más da, ahí estuve horas esperandote… tan sólo para verte llegar… El tiempo pasaba lento, vi tantos encuentros como personas en ese momento, vi tantos besos, tantas alegrías y tantos reencuentros… vi cómo el rostro de las personas se iluminaba al ver a esa persona acercarse cada vez más, hasta tocarse con los labios y abrazarse con ese instante mágico.

Así paso cada minuto, cada segundo hasta convertirse en horas, y ahí estaba yo, sentada, mirando perdida el horizonte de una posibilidad perdida, negada… Una lágrima se desprendió de mi, y otras tantas se dejaron caer insipientes alrededor de mi cuerpo, formando yagas en toda la piel inerte que cubría mis huesos… Te espere… y te espere… por horas, hasta que mis pies pasaron a ser parte de ese suelo, y mi cuerpo parte de esa pared que conformaban los pilares de aquella estación… De pronto me volví invisible, tan invisible que nunca más alguien me vio…

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