Y no es un aire efímero que viaja por fuera, no. Su recorrido es sumamente interno y profundo, pero sin esconderse detrás de nada… como acariciando cómodamente los límites de ese afuera y adentro que tenemos en la piel, mientras se desliza huidizo e incorpóreo, hasta cada rincón que elige hacer vibrar con su fugaz visita.
Pero lo más fabuloso e interesante, lo que incluso toma mayor importancia al respecto mismo de su existir; es que finalmente se hospeda en un punto indefinido entre el recuerdo y el sentido, para volver en cualquier instante al ser llamado, fantaseado, sugerido o evocado; rehaciendo el mismo e intenso recorrido por cada tramo del cuerpo, y otorgando además de yapa, el delicioso placer de revivirlo como si fuera nuevo.
Se humedecen porque si, porque todo, porque el tiempo tiene eso de no querer dejarnos nada más que el ahora, y todo un montón de ayeres para revivir sintiendo, doliendo. A veces más dulce, a veces menos. Pero qué dolor no es pena, cuando el alma se estruja o los ojos entonces, se humedecen. Y si, el pecho se llena de tibio, tibio del recuerdo de lo que antes era todo, de lo que antes significaba un presente. Ese presente de ayer, ese pasado del hoy que no esta más, que poco dejó de lo que soy ahora, y tantas raíces fundó sin embargo para hacerme.
Se humedecen. Los ojos, el pecho, las manos, la mente. El cuerpo entero porque se estremece. Porque no quiere dejarse ir en este desgarro del saber. Conocimiento certero, profundo, sincero, de que ya no hay un hoy como aquel. Y tampoco está mal, no esta mal porque nada es lo que ayer. Y el hoy es maravilloso. Pero duele. En ese grado, granito quizá de arroz, de sentir, de pesar, donde se extraña lo que ya no hay detrás de la puerta para ir a jugar. Ni de esos ojos, ni de esas manos, ni de esa risa que eran carcajadas, ni de esa mente, que era brillo, que era luz, que era alma. Y no era sola, eran dos. Dos, tres, cuatro, mil. Conviviendo en ese ayer, que ya no es hoy, que duele bien, el fantasma de mi melancolía…
No hay comentarios:
Publicar un comentario