Soy un bosque sin salida, una rueda a medio andar. Suelo ir contra la rutina, cada día es un lugar. Puedo entenderlo todo pero a veces quisiera no entender nada, que ironía, solo se que no se nada... Puedo ser una marioneta del azar, un poste albañil o una bicicleta de mariposas en cada nube, y la vez un árbol de antiguos sueños marcando caminos, haciendo leyendas...
Puedo vivir entre mundos ajenos, escalar hasta no cansarme y dormir sin sueño. Suelo pensar todas las madrugadas, como esta en lo que aun no ha sido, y en todo aquello que fue y lo que me hizo ser hoy, que no soy nada…
Aclaro lo oscuro y oscurezco la noche de día, procuro ser consentidora de mi misma mientras en mucho tiempo nadie lo fue. Cargo en mis ojos la vida misma entre todas las riquezas que me ha regalado una verdadera forma de amar y volverme a encontrar... Podría sanar cada herida en un segundo y sin mirar atrás volver a nacer en una herida…
A veces lo menos puede lograrlo todo, o desbaratarlo todo en un instante efímero de promesas malversadas. Vuelve la ironía, callo y aprendo... hablo y deshago...escucho y me embriago... miro y me pierdo... suspiro y escribo... lloro y aun así me callo....
Descubrí mis palabras entre tanto que aun no logro decir nada. Cada historia es un deseo incomprensible de lo que comprendo y ansío. Tiemblo y me asfixio. Me sumerjo el en agua dulce y pintoresca como quien besa una flor y la regala a su doncella. Como cuando en las madrugadas recibes un mensaje con solo dos palabras que son infinitas entre tantas otras. O cuando una sorpresa suele ser el amor de tu vida tocando tu puerta. Así como ansias la llegada de un día tan esperado, así como sueñas que todos los días sigas amando sin fin... así, simplemente así, como todos los días amas para seguir soñando que soy amada...
No hay comentarios:
Publicar un comentario