El silencio de mi soledad descubre a tus ojos desnudos que no atinan a otra cosa sino que solo a escapar… yo te invito a deja salir a cada uno de tus pensamientos sin asesinar al sentimiento, porque los pensamientos son tus sentimientos que como un pájaro de aire libre, en una jaula de palabras puede ciertamente desplegar sus alas, para no volar.
Existen aquellos que hablan y dicen, sin conocimiento ni presencia, quienes revelan una verdad que ellos mismos no comprenden. Existen aquellos que llevan la verdad dentro de si, pero no la expresan en palabras, y en el pecho de estos últimos mora el espíritu en rítmico silencio, como tu… como yo… que perdidas sin palabras dicen más que una conversación insípida de promesas olvidadas…
He saboreado el dolor que fractura la cáscara de mi entendimiento. Lo mismo que el cuesco del fruto que debe romperse a fin de que su corazón pueda exponerse al sol, tu has venido para ser mi luz, aquel sol que poco a poco destiñe mi pasado agobiante convirtiéndolo en paz y tranquilidad… Vigilas con serenidad a mi invierno tormentoso de aflicciones que ha dejado en mí una tempestad… Lo sé, mucho de este dolor ha sido escogido por el flagelo de mi rabia. Es la amarga poción mediante la cual tú, mi medico cura a este ego enfermo, bebo de tu remedio silencioso entregándome a esta tranquilidad convertida en estos versos…
Entonces me cuestiono cuanto es que debo darte de mis pertenencias en este andar?, porque que son mis pertenencias sino cosas que conservo guardándolas por miedo a poder necesitarlas mañana?, y que es el miedo a la necesidad, sino que la necesidad misma?, no es el miedo a la sed lo que hace que la sed sea insaciable?. Si bebo de la ternura que emana de tu mirada o me alimento de la dulzura que irradian tus palabras, saciaras por un instante mi hambre y procuras por un instante mi paz, entonces que haré cuando comience a necesitarte mañana?...
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