No me puedo dormir. Fuera de mi habitación la gente vive mientras yo me hundo en este pozo de melancolía y nostalgia a la que le llamo vacío. No entiendo nada. No sé qué me pasa, sólo siento ese fuego familiar quemándome la garganta, ese gusto salado impregnando mis labios, estos ojos cansados y aguados.
Me pregunto si a caso esto es la soledad, aunque ya sepa la respuesta. Estoy cansada de llorar teniendo miles de porqués y aún sin poderlos conocer. Llevo la tristeza del mundo hiriendo mis hombros, y estoy cansada de seguir. Me dijeron que no me tenía que rendir, pero no sé ni porqué ni para qué pelear. Hay tanto vacío dentro y fuera mío, que la soledad se acrecienta ocupándolo todo sin que me de cuenta; es como si fuera el aire que respiro, me rodea, me llena pero no la percibo. Inhalo y exhalo soledades y siento que el deseo de dejar de respirar busca morirse como deseo y renacer como realidad.
Nada de lo que hago alcanza, todo lo que hago lo hago mal no hago feliz a nadie y nadie me hace feliz a mí. No soy nadie en la vida de nadie, soy meros roles que trato de cumplir pero de los que ya me siento cansada. Soy la compañera, la amiga, la hermana, la hija, la estudiante, la que te escucha, la que te habla, la que está y la que a ratos se ausenta, soy toda y soy nada.
Estos roles son meras fachadas, máscaras vacías porque ya no hay nadie detrás que las sustente. Y a todo esto, otra lágrima está mojando mi almohada. Una más y ya perdí la cuenta.
Si fuera todo más fácil, si pudiera cerrar los ojos y sumergirme para bucear en un sueño eterno... No sé si alguien se daría cuenta de mi ausencia. Siento que mi presencia es mera ausencia, estoy pero si miras detrás de mis ojos vas a ver que ya no hay nadie. ¿Por cuánto tiempo me extrañarían?, ¿en cuántos días me reemplazarías?, ¿ocupo algún lugar en tu vida?
Tengo ganas de deshacerme en mis lágrimas, de apagar este fuego que incendia mis ojos, que oprime mi pecho repleto de utopías frustradas. Me desahogo en palabras que nadie escucha, soy sólo un momento en la vida de los otros. Soy quien te llena el tiempo para que no tengas que pensar, para que no te tengas que enfrentarte con esa angustia que oprime. Soy quien te llena el tiempo, quien busca llenar de palabras, que trata de tapar la falta pero que es vacío puro.
No dejé nada a nadie, no modifiqué nada en nadie, nadie tiene nada mío, no hay nadie a quién le haya cambiado profundamente su vida. No hay un antes y un después de mí en nadie, y empiezo a preguntarme si alguna vez lo habrá.
¿Habré tocado alguna vida?, ¿habré sido realmente importante para alguien?
Mi pecho está explotando, fragmentándose en lágrimas. Hay una revolución contra mí misma.
¿Quién me puede soportar, si nadie se soporta a sí mismo?
No quiero estar más, sino voy a estar, si siempre voy a ser un cuerpo que actúa mecánicamente, que da sonrisas, palabras, cariño a quienes me lo piden, aunque yo no los tenga.
En noches como estas, con unas cuantas hojas mojadas y una lapicera que vomita sin sentido, necesito que me abraces y que me digas que todo va a estar bien, que te vas a quedar conmigo a hacer más tolerable mi dolor. Ya no quiero más noches malas, ya no quiero que mis noches sean como todas…
…Mientras la gente sigue viviendo afuera y yo cada día muero más adentro…
No hay comentarios:
Publicar un comentario