Te digo adiós aunque mi inconciente te quiera todavía, aunque mi alma enceguecida no acepte tu partida, quizás no he de olvidarte, no, quizás siempre he de recordarte, no lo sé, un tal vez llena mi mente de inciertos futuros irrumpidos, corrompidos por un sueño mal tejido, ensangrentado de ilusiones que inventaste en una noche de promesas y pasiones…
Ya no se ti te quería, o quizás nos quisimos demasiado estando en agonía… No se si te amé mucho, o si mucho era suficiente, solo sé que por ti yo moriría aun sabiendo que ya no me querrías, quizás la brisa fría de tu indiferencia se lleve de ti mi recuerdo, quizás amar para mi se convierta en un eco perdido en un corazón adolorido… no sé si amar sea sólo una utopía de soñadores en barcos sin puertos, en mares secos, sólo se que no volveré amar como una vez te amé, incluso sabiendo que te robaste mis sueños en el ayer.
Me queda tu sonrisa en mi recuerdo, un sueño convertido en un desierto, unas noches solitarias vacías de sentimientos, melancolías que brotan de mi pecho, asfixiante como el humo que dibuja tu silueta en esta cama ya desierta… solo me quedan las dudas inconcientes vagando en mi memoria como un flagelo insipiente que penumbra mis noches en preguntas sin respuestas que le debes a esta alma mal herida que dañaste en tu partida
Te digo adiós, aunque esta no sea una despedida, te digo adiós quizás para toda la vida, aunque la vida sin ti no sea vida, te digo adiós aunque pase la vida pensando en que será de tu vida…
No hay comentarios:
Publicar un comentario