A veces pienso en la vida, y por un instante eterno, por un segundo ciego me detengo en ti, en aquel regalo extraño que la vida un día guardo para mi… Te observo entre líneas, entre estas mismas que escribo con sabor de tu ausencia y te reconozco en tu savia rutina, que también es la mía...
A veces pienso en nuestros hijos, en aquellos que no pudimos tener, que yo sólo imagine en el limite de la confusión que fue el portal de mi imaginación, de la inocencia de un ser que solo amo y que con la ilusión acuesta se quedo sin lo que una vez soñó, hasta vi tu vientre crecer en la armonía de olores de la primavera y un mejor porvenir que se destiño con el tiempo robado que el destino deparó
Y cierro los ojos, para engañar a esta cruel realidad que mí ser aún no se atreve a aceptar, pretendo fingir al engaño que aceptar que ya no estás… es extraño como el tiempo pasa y de ti no se nada… cada día estas mas lejos de lo que una vez pudo ser y que no fue, de la ilusión que yo sólo imaginé
A veces también pienso en el futuro, que se disipa con cada segundo que el tiempo se lleva entre suspiros mezclados de angustias y dolores, lo imagino, ese futuro que es universal, que era eterno, que podría haber sido nuestro, ese que contiene todas las cosas, todas las posibilidades… ese que nos regalamos hora tras hora, día tras día solo con una mirada que hoy no es mas que la presencia de la nada y la ausencia de tu alma…
Me duermo cada noche pensando, a veces en estas cosas y las lágrimas se hacen presente por mi cara, mojan mi alma, inundan mi esperanza, y aquí me quedo igual que antes, perdida en el vacío insipiente que la vida me regala…
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