Déjame decirte,
tu no sabes nada de tu belleza,
eso lo se yo,
que anduve por los caminos sinuosos de tu cuerpo,
indagué cada lugar,
rocé tus manos suaves,
caminé la llanura blanca de tu espalda
y supe del sabor de tus piernas finas y torneadas.
Por eso,
tu no sabes nada,
eso lo se yo,
que subí la cumbre quejosa de tu cuerpo
para estar ahí y quedar encadenada entre tus blancos
y turgentes pechos.
Por eso,
tu no sabes nada,
eso lo se yo,
que bajé a la ladera hermosa de tu vientre,
húmedo y jadeante
y rodee tu cintura,
solo para tenerte.
Por eso tu no sabes nada de tu belleza,
eso lo se yo,
que seguí los pasos de tu aliento,
encontré la lava roja de tus labios
y la adicta fantasía de tus besos…
Por eso,
tu no sabes nada…
Por eso,
tu no sabes nada…
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